La carne de canguro es conocida por su calidad y se considera una de las más exquisitas entre las distintas carnes de caza. Es roja, muy parecida al solomillo de buey o solomillo de ternera pero más tierna y sabrosa, además de tener un ligero gusto a caza. Contiene, además, un complejo más conspicuo de nutrientes esenciales, hierro y zinc principalmente, y al mismo tiempo, tiene la ventaja de su menor contenido de grasa: 2/100 gr, ante los 12/100 gr del vacuno. Obviamente, siendo bajo su nivel de colesterol, la carne de canguro contribuye a preservar el aparato cardiovascular del consumidor.
El canguro es quizás de entre todos los animales australianos, el más famoso, característico y considerada una carne exótica. La población de canguros es de aproximadamente 40 millones de ejemplares que crecen y viven en áreas naturales. Al no tener un ciclo de reproducción determinado y poder aparearse en cualquier época del año, su reproducción es muy prolífica. El sistema de control de la población de canguros resulta pues vital para proteger los hábitats y sostener todas las especies de canguros.
La selección, caza y exportación de carne de canguro (no se crían canguros en explotaciones ganaderas) está apoyada, controlada y supervisada estrechamente por numerosos organismos medioambientales, entre ellos la Australian Wildlife Management Society. Al mismo tiempo se cuenta con el control de la CITES (convención internacional sobre el comercio de especies en peligro). Tras treinta años de control y comercialización, se han podido evitar los efectos negativos sobre la población de canguros.